IX

Mañana seremos viejos y no tendremos tiempo de habitar desnudos los pasillos. Tocará abrir la oficina, preparar el café con prisas y volver a casa derrotados. Cambiaremos la ropa de colores por abrigos oscuros y goma en la suela de los pies. El calor seco terminará su turno. La humedad cambiará el blanco de los huesos por un gris yerto. Sentiremos el viento áspero en las durezas de las manos rebuscando en los bolsillos. No habrá calefacción en casa ni besos en la frente porque los escombros no llevan nombre de hogar.

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