V (Despedidas y otros finales)

Voy con la sonrisa huérfana
desde que me dejaste sin par.
Me reprochabas la costumbre
de hacerte sentir pequeño
y saliste por la cerradura.

A veces veo tu sombra ondear,
tendida por una extraña
que te lee como un libro abierto.

Me he dejado la felicidad
en el compartimento del tren.
Imploraba al maquinista
detenerse pero era tarde
a no sé a qué hora de la madrugada.

Cuando me enviaron a objetos perdidos
sólo encontré un billete de adiós
firmado por el conductor:
«ha llegado al final de la línea,
gracias por habernos elegido.»

Desde que te fuiste
todo me ha salido del revés;
tendrías que verme el corazón.
Le he dado la vuelta,
está en la tintorería
esperando a ser lavado
porquelas ilusiones manchan.

Fallecer en sueños aplastado
por tu propio peso es
mi maldición para ti, cariño.
Pero si vuelves a casa
mira bien en la encimera
que te he dejado preparadas
las tostadas con mermelada
y un café sin compañía.

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